Qué revisar al comprar un coche de segunda mano en Granada: guía para evitar sorpresas en la ITV

La compra de un coche de segunda mano es una de esas decisiones que pueden cambiar tu día a día completamente. Tal vez necesitas ese vehículo para ir al trabajo cada mañana, para llevar a los niños al colegio, o simplemente para disfrutar de una escapada a Sierra Nevada los fines de semana. Pero entre la ilusión de estrenar coche y la firma del contrato, hay un paso crucial que muchos compradores pasan por alto: asegurarse de que ese vehículo no te dará un disgusto en la próxima ITV.

Imagina la escena: encuentras el coche perfecto, negociar el precio, firmas los papeles y a los pocos días te llega la notificación de la inspección técnica. Acudes confiado y… sorpresa: desfavorable. Problemas en los frenos, emisiones fuera de norma, luces que no funcionan correctamente. De repente, ese coche que parecía una ganga se convierte en un quebradero de cabeza y un agujero en tu bolsillo.

Esta situación es más común de lo que piensas, especialmente en el mercado de segunda mano entre particulares o en plataformas online donde no existe ningún tipo de garantía o revisión previa. Según datos del sector automovilístico, aproximadamente un 30% de los vehículos de ocasión presentan algún tipo de defecto no declarado en el momento de la compra. Por eso, saber qué revisar antes de comprar puede marcar la diferencia entre una compra inteligente y un problema costoso.

En Granada, donde el clima y las condiciones de las carreteras (desde el calor del verano hasta las subidas a la Alpujarra) ponen a prueba a cualquier vehículo, esta revisión cobra aún más importancia. En este artículo te vamos a contar, punto por punto, qué debes comprobar antes de entregar tu dinero, cómo detectar los problemas más comunes que causan rechazos en la ITV y por qué cada vez más granadinos eligen la seguridad de un concesionario profesional frente al riesgo de la compra entre particulares.

Por qué es fundamental revisar un coche antes de comprarlo

Cuando compras un coche de segunda mano, no solo estás adquiriendo un medio de transporte: estás heredando su historia completa. Cada kilómetro recorrido, cada golpe, cada reparación mal hecha o cada mantenimiento aplazado queda grabado en la mecánica y la carrocería del vehículo.

La ITV (Inspección Técnica de Vehículos) es el control oficial que certifica que un coche cumple con los requisitos mínimos de seguridad y emisiones. Pero aquí viene el problema: cuando compras un coche usado, tú asumes la responsabilidad de que ese vehículo pase la inspección. Si el coche tiene la ITV caducada o está próxima a vencer, estarás obligado a pasar la revisión inmediatamente. Y si el resultado es desfavorable, los gastos de reparación correrán de tu cuenta.

Los datos no engañan. Según las estadísticas de las estaciones ITV españolas, más del 40% de los vehículos que acuden a su primera revisión tras cambiar de propietario presentan algún defecto. De estos, aproximadamente un 15% resultan en rechazos graves que impiden circular hasta que se solucionen los problemas. Estamos hablando de reparaciones que pueden ir desde los 200 euros en casos leves hasta superar los 2.000 euros en situaciones más complicadas.

Además, en Granada existe una particularidad: muchos vehículos de segunda mano provienen de zonas costeras cercanas (como la Costa Tropical) donde la humedad y la salinidad del ambiente pueden haber acelerado procesos de oxidación y corrosión. Otros han circulado habitualmente por zonas de montaña, sometiendo la mecánica a esfuerzos continuos. Conocer el origen y uso del vehículo es, por tanto, fundamental.

Los puntos críticos que debes revisar antes de comprar

Documentación: el primer paso imprescindible

Antes incluso de mirar el motor o dar una vuelta de prueba, debes revisar toda la documentación del vehículo. Este paso puede ahorrarte muchos disgustos futuros.

Permiso de circulación y ficha técnica: Comprueba que ambos documentos están en regla y coinciden con el vehículo que estás viendo. Verifica que el bastidor (número VIN) que aparece en los papeles es el mismo que está grabado en el coche, generalmente visible desde el parabrisas en la parte inferior del lado del conductor. Cualquier discrepancia es una señal de alarma.

Informe de la DGT: Solicita siempre un informe de vehículo de la Dirección General de Tráfico. Este documento, que cuesta solo unos 9 euros, te revelará información crucial: si el coche tiene cargas o embargos, si ha tenido cambios de titularidad sospechosos, si ha sido dado de baja temporal o definitiva, y si constan multas o sanciones pendientes. Es una inversión mínima que puede evitar que compres un coche con problemas legales.

Historial de ITV: Pide todas las fichas anteriores de la ITV. Este documento es oro puro porque te muestra la evolución del vehículo a lo largo del tiempo. ¿Ha ido acumulando defectos leves que ahora pueden ser graves? ¿Aparecen problemas recurrentes en el mismo sistema? ¿Se han corregido los defectos anteriores o simplemente se han ido pasando? El historial de ITV te cuenta la verdadera historia del coche.

Libro de mantenimiento: Aunque no es obligatorio, un libro de mantenimiento cumplimentado y sellado por talleres oficiales es una excelente señal. Demuestra que el propietario anterior ha cuidado el vehículo y ha realizado las revisiones periódicas recomendadas por el fabricante. Su ausencia no descalifica el coche, pero su presencia suma puntos considerables.

La carrocería: más allá de lo estético

La carrocería no es solo una cuestión de belleza. Su estado puede revelar accidentes previos, reparaciones chapuceras y, lo más importante, problemas estructurales que afectan a la seguridad.

Inspección visual detallada: Observa el coche con luz natural, preferiblemente en un día soleado. Busca diferencias de color o tonalidad entre paneles, que pueden indicar repintados. Pasa la mano por las superficies: ¿notas rugosidades o zonas con textura diferente? Pueden ser indicios de masilla mal aplicada tras un golpe.

Agáchate y mira el coche desde diferentes ángulos, especialmente desde las esquinas. Esta perspectiva te permitirá detectar deformaciones en los paneles que no se ven de frente. Comprueba que todas las juntas entre piezas (puertas, capó, maletero) son uniformes. Espacios irregulares sugieren que el coche ha sido reparado tras un impacto.

Óxido y corrosión: Granada no es una ciudad costera, pero muchos coches usados provienen de zonas húmedas o han pasado temporadas en la costa. Revisa especialmente los bajos del vehículo, los pasos de rueda (la zona donde las ruedas entran en contacto con la carrocería), los cantos de las puertas y el maletero. El óxido superficial puede tratarse, pero si la corrosión ha perforado la chapa, la reparación será costosa y el coche puede incluso ser rechazado en la ITV por temas de seguridad estructural.

Cristales y lunas: Todos los cristales deben llevar la marca de homologación del fabricante y deben ser originales o estar debidamente certificados. Un parabrisas con grietas en el campo visual del conductor es causa directa de rechazo en la ITV. Pequeñas marcas o asteriscos en las lunas pueden indicar reparaciones con resina; si están fuera del campo de visión, no hay problema, pero si interfieren con la visión, tendrás que cambiar el cristal.

El motor: el corazón del vehículo

El motor es la parte más costosa de reparar, por lo que su revisión debe ser minuciosa. Aquí es donde muchos compradores sin experiencia se pierden, pero hay señales evidentes que cualquiera puede detectar.

Comprobación visual en frío: Antes de arrancar el motor, abre el capó y observa. ¿Está todo razonablemente limpio o ves acumulación excesiva de grasa y suciedad? Un motor muy sucio puede ocultar fugas. Busca manchas de aceite en el bloque motor, en la tapa de válvulas o en el suelo bajo el coche. Una pequeña sudoración puede ser normal en motores con cierto kilometraje, pero charcos o goteos constantes indican problemas de juntas o retenes.

Comprueba el nivel y el estado del aceite. Extrae la varilla, límpiala, vuelve a introducirla y sácala de nuevo. El aceite debe estar entre el mínimo y el máximo, y su color debe ser dorado o marrón claro. Si está negro como el carbón, indica que el mantenimiento ha sido deficiente. Si tiene un aspecto lechoso o con burbujas, puede haber mezcla con refrigerante (junta de culata dañada: reparación muy cara).

Prueba en marcha: Cuando arranques el motor, presta atención al sonido. El arranque debe ser rápido y suave. Si el motor tarda en arrancar, da tirones o hace ruidos metálicos, hay problemas. Una vez arrancado, debe sonar regular, sin golpeteos ni vibraciones excesivas.

Durante la prueba de conducción, acelera progresivamente y observa si hay humo excesivo por el escape. Un humo azulado indica consumo de aceite (desgaste de segmentos o guías de válvulas). Humo blanco abundante puede señalar problemas con el refrigerante. Humo negro excesivo sugiere mala combustión, posiblemente por filtros sucios o inyectores defectuosos.

Líquidos y niveles: Revisa todos los niveles: refrigerante, líquido de frenos, dirección asistida (si no es eléctrica) y lavaparabrisas. Todos deben estar correctos. Si alguno está bajo, pregunta por qué. Las respuestas vagas tipo «lo relleno de vez en cuando» son señales de alarma: puede haber fugas.

Sistema de frenos: tu seguridad depende de él

Los frenos son uno de los sistemas que más se revisan en la ITV y uno de los que más rechazos causan. Un fallo en el sistema de frenado no solo significa no pasar la inspección: significa poner en riesgo tu vida.

Prueba básica de frenado: Durante la prueba de conducción, busca un lugar seguro (una calle sin tráfico) y realiza varias frenadas. El coche debe frenar de forma recta, sin desviarse hacia un lado. Si tira hacia la izquierda o derecha, puede haber un problema con las pinzas, los discos o el sistema hidráulico.

Presta atención a las sensaciones en el pedal. Debe ser firme y progresivo. Si el pedal es esponjoso o se hunde más de lo normal, puede haber aire en el circuito o problemas con el líquido de frenos. Si notas vibraciones o pulsaciones al frenar, los discos pueden estar deformados.

Inspección visual: Si es posible, mira a través de los radios de las llantas para observar el estado de los discos de freno. Deben tener una superficie lisa, sin surcos profundos ni óxido excesivo. Las pastillas deben tener al menos 3 milímetros de material de fricción; si están muy desgastadas, tendrás que cambiarlas pronto.

El líquido de frenos debe tener un color claro, entre amarillo y ámbar. Si está marrón oscuro o negro, debe cambiarse. Este líquido es higroscópico (absorbe humedad con el tiempo), y cuando se degrada, reduce la eficacia del frenado y puede causar corrosión en el circuito.

Neumáticos y suspensión: el contacto con el suelo

Los neumáticos son el único punto de contacto entre el coche y la carretera, y la suspensión garantiza la estabilidad. Ambos son elementos críticos en la ITV.

Estado de los neumáticos: La ley exige un mínimo de 1,6 mm de profundidad en el dibujo, pero los expertos recomiendan cambiarlos cuando bajan de 3 mm, especialmente en condiciones de lluvia. Usa una moneda de euro: introduce el borde dorado en el dibujo; si sobresale, el neumático está al límite.

Verifica que los cuatro neumáticos son de la misma marca y modelo, o al menos que los del mismo eje coincidan. Mezclar neumáticos de características diferentes afecta al comportamiento del coche. Comprueba la fecha de fabricación (marcada en el lateral con cuatro dígitos: los dos primeros indican la semana, los dos últimos el año). Los neumáticos se degradan con el tiempo aunque no se usen; si tienen más de 5-6 años, considera cambiarlos.

Busca desgastes irregulares: si el desgaste es mayor en los laterales, el neumático ha circulado con poca presión; si es mayor en el centro, con exceso de presión; si es desigual en zonas, puede haber problemas de alineación o suspensión.

Suspensión: Realiza la «prueba del balanceo»: presiona con fuerza cada esquina del coche y suéltala. El coche debe rebotar una vez y estabilizarse. Si sigue rebotando varias veces, los amortiguadores están gastados. Unos amortiguadores en mal estado no solo afectan al confort: aumentan la distancia de frenado y reducen el agarre en curvas.

Durante la conducción, presta atención a ruidos o golpes secos al pasar por baches. Pueden indicar problemas en los silent blocks, rótulas o bieletas de la suspensión. Todas estas piezas se desgastan con el uso y eventualmente necesitan reemplazo, pero si el coche hace muchos ruidos, la factura de reparación puede ser considerable.

Sistema eléctrico y luces: visibilidad y señalización

Este apartado causa muchos rechazos en ITV por defectos que, irónicamente, suelen ser fáciles y económicos de solucionar si se detectan a tiempo.

Todas las luces: Comprueba el funcionamiento de cada luz del vehículo: cortas, largas, intermitentes (delanteros y traseros, y los laterales), luces de freno, luz de posición, luz de marcha atrás, luz de niebla trasera y delantera si la tiene, luces de matrícula. Todas deben encender con la intensidad adecuada, sin parpadeos. Lleva a alguien contigo o pide ayuda al vendedor para que revise las luces traseras mientras tú accionas los mandos.

Alineación de faros: Los faros mal alineados son una causa común de rechazo. Si durante la conducción nocturna otros conductores te hacen ráfagas constantemente, puede que tus faros estén mal regulados. Este problema se soluciona fácilmente en cualquier taller, pero es bueno saberlo antes de comprar.

Indicadores del cuadro: Con el contacto puesto pero el motor apagado, todos los testigos de advertencia deben encenderse (prueba de bombillas). Al arrancar, deben apagarse todos excepto los que indican sistemas activados (como el freno de mano). Si algún testigo permanece encendido, especialmente el del motor, el airbag o el ABS, hay un problema en ese sistema que debe investigarse.

Emisiones contaminantes: cada vez más estricto

Las normativas anticontaminación son cada vez más exigentes, y los controles de emisiones en la ITV se han endurecido considerablemente. Un coche que contamina por encima de los límites no pasará la inspección.

Para motores diésel: El humo negro excesivo es la señal más evidente. Puede deberse a filtros de aire sucios, inyectores defectuosos o problemas en el sistema de admisión. El filtro de partículas (FAP), obligatorio en los diésel modernos, es otro punto crítico. Si el FAP está obstruido o eliminado (algo ilegal que algunos hacen para ahorrar en reparaciones), el coche será rechazado de forma fulminante.

Para motores gasolina: Aunque contaminan menos partículas que los diésel, los gasolina son más estrictos en cuanto a emisiones de gases como el monóxido de carbono y los hidrocarburos. Un catalizador defectuoso es la causa más común de rechazos. El catalizador es una pieza cara (puede costar entre 300 y 1000 euros según el modelo), así que asegúrate de que funciona correctamente.

La sonda lambda: Esta pieza mide la cantidad de oxígeno en los gases de escape y ayuda a regular la mezcla de combustible. Cuando falla, aumentan las emisiones y el consumo. Si el testigo del motor está encendido, a menudo es por un problema en la sonda lambda. Su sustitución cuesta entre 80 y 200 euros según el modelo.

Sistemas de seguridad: no negociables

Los elementos de seguridad activa y pasiva son revisados exhaustivamente en la ITV, y cualquier defecto en ellos es motivo de rechazo inmediato.

Airbags: Comprueba que el testigo del airbag funciona correctamente (enciende al dar contacto y se apaga tras arrancar). Si permanece encendido, hay un fallo en el sistema. Verifica que los airbags no se han desplegado: mira las tapas del volante y del salpicadero; si ves señales de haber sido abiertas o reparadas, investiga. Un airbag desplegado debe sustituirse completamente, y el coste supera fácilmente los 1000 euros.

Cinturones de seguridad: Comprueba que todos los cinturones se enrollan y desenrollan correctamente, que los enclajes funcionan bien y que no tienen cortes, deshilachados ni decoloraciones extremas. Un cinturón que no retrae correctamente puede significar que el pretensor está dañado (a menudo tras un golpe).

ABS y ESP: Estos sistemas de asistencia a la frenada son obligatorios en los coches modernos. Comprueba que los testigos funcionan adecuadamente. Durante la conducción, si pisas el pedal de freno bruscamente, deberías sentir la pulsación característica del ABS. Si no lo notas o el testigo permanece encendido, hay un problema.

La importancia de comprar en un concesionario profesional

Después de leer todo lo anterior, es probable que te sientas algo abrumado. Y es normal: revisar correctamente un coche usado requiere conocimientos técnicos, experiencia y, sobre todo, tiempo. Además, cuando compras a un particular, asumes todos los riesgos: no hay garantías, no hay revisiones previas y, legalmente, las posibilidades de reclamación son muy limitadas.

Aquí es donde la labor de los concesionarios profesionales marca una diferencia abismal. En Granada, uno de los referentes en este sector es Crestanevada Granada, un concesionario que ha construido su reputación precisamente sobre la base de la transparencia, la profesionalidad y el compromiso con sus clientes.

Cuando un concesionario como Crestanevada recibe un vehículo de ocasión, no lo pone directamente a la venta. Antes, cada coche pasa por un exhaustivo proceso de revisión técnica y acondicionamiento. Mecánicos especializados comprueban punto por punto todos los sistemas del vehículo: motor, transmisión, frenos, suspensión, dirección, sistema eléctrico y emisiones. Cualquier elemento que no cumpla con los estándares de seguridad y calidad se repara o sustituye.

Además, todos los vehículos que comercializa Crestanevada Granada pasan la ITV antes de la venta, lo que elimina completamente ese riesgo que tanto preocupa a los compradores. Cuando te entregan el coche, sabes con certeza que cumple con todos los requisitos legales y de seguridad. No hay sorpresas desagradables días después de la compra.

Pero la labor del concesionario va más allá de la parte mecánica. Crestanevada proporciona toda la documentación en regla, incluyendo el historial del vehículo verificado, y ofrece garantías que cubren posibles fallos mecánicos durante los meses posteriores a la compra. Esto es algo que nunca tendrás comprando entre particulares: la tranquilidad de saber que, si surge algún problema, hay una empresa respaldándote.

El equipo de profesionales que trabaja en Crestanevada Granada conoce las particularidades del mercado local. Saben qué vehículos se adaptan mejor al clima y las carreteras de Granada, qué modelos tienen mejor relación calidad-precio en el mercado de ocasión, y cuáles son las mejores opciones según las necesidades específicas de cada cliente. Este asesoramiento personalizado es invaluable para quienes no son expertos en automoción.

Otro aspecto fundamental es la trazabilidad completa de los vehículos. En un concesionario serio, puedes conocer el origen del coche, su historial de mantenimiento, si ha tenido accidentes previos y cómo han sido reparados. La transparencia total es la norma, no la excepción. Esto contrasta radicalmente con muchas compras entre particulares, donde la información es incompleta o, peor aún, deliberadamente oculta.

La financiación es otro punto donde los concesionarios profesionales ofrecen ventajas decisivas. Crestanevada Granada trabaja con diversas entidades financieras para ofrecer condiciones de financiación adaptadas a cada situación personal. Puedes comparar ofertas, elegir plazos cómodos y, lo más importante, hacerlo todo de forma oficial y segura. No hay que andar buscando préstamos personales ni arriesgarse con pagos entre particulares.

El servicio postventa también marca la diferencia. Una vez que has comprado tu coche en Crestanevada, no te quedas solo. El taller del concesionario está a tu disposición para las revisiones periódicas, el mantenimiento y cualquier reparación que puedas necesitar. Conocen perfectamente el historial de tu vehículo y pueden anticiparse a problemas potenciales.

Consejos prácticos para el día de la compra

Si finalmente decides comprar en un concesionario profesional como Crestanevada Granada, el proceso será mucho más sencillo y seguro. No obstante, aquí van algunos consejos que siempre conviene tener en cuenta:

Pide siempre una prueba de conducción completa: No te conformes con dar dos vueltas a la manzana. Solicita hacer un recorrido que incluya diferentes tipos de vías: ciudad, carretera y, si es posible, alguna pendiente pronunciada. Granada y su entorno ofrecen condiciones perfectas para probar un coche en situaciones diversas.

Revisa el contrato con calma: Lee todo el contrato de compraventa antes de firmar. Asegúrate de que aparecen todos los accesorios y extras que te han mostrado, las condiciones de garantía, y cualquier acuerdo verbal que hayáis alcanzado. Un concesionario serio te dejará el tiempo que necesites y responderá todas tus dudas con paciencia.

Comprueba que recibes toda la documentación: Ficha técnica, permiso de circulación, justificante de la última ITV, historial de mantenimiento, y el certificado de garantía. Todo debe estar en regla y a tu nombre desde el momento de la entrega.

Verifica el estado real en la entrega: Aunque hayas visto el coche antes, revísalo de nuevo el día de la entrega. Confirma que no ha sufrido ningún daño nuevo y que todo funciona exactamente igual que cuando lo probaste.

Conserva todos los documentos: Guarda cuidadosamente todos los papeles relacionados con la compra: contrato, facturas, certificado de garantía, manual del propietario. Los necesitarás para futuras revisiones, para la ITV, y por si tuvieras que hacer alguna reclamación durante el periodo de garantía.

Señales de alarma que nunca debes ignorar

Existen ciertos indicadores que deberían hacerte dar un paso atrás inmediatamente, tanto si compras en un concesionario como, especialmente, si lo haces a un particular:

  • Precio excesivamente bajo: Si algo parece demasiado bueno para ser verdad, probablemente lo sea. Un coche significativamente más barato que la media del mercado esconde casi siempre problemas graves.
  • Vendedor que se niega a mostrar el coche en un taller: Si alguien pone objeciones a que lleves el coche a revisar por un mecánico independiente antes de comprarlo, huye. Quien vende un buen producto no tiene miedo a que lo examinen.
  • Falta de documentación: Un coche sin papeles en regla, sin historial de ITV, o con lagunas evidentes en su pasado es un riesgo enorme. Puede tener deudas, multas, o incluso problemas legales más graves.
  • Presión para cerrar la venta rápidamente: Las tácticas de venta agresivas, la insistencia en que «hay más gente interesada» o los intentos de que firmes sin revisar la documentación son señales claras de que algo no va bien.
  • Modificaciones no homologadas: Escapes deportivos, suspensiones rebajadas, reprogramaciones del motor… Cualquier modificación debe estar debidamente homologada y registrada. Si no es así, te arriesgas a un rechazo en ITV y a problemas con tu seguro.

El valor de la tranquilidad

Al final, comprar un coche de segunda mano es mucho más que una transacción económica. Es una decisión que afectará tu día a día durante años. La diferencia entre hacer una compra inteligente y acabar con un problema en tus manos está en la información, la precaución y, sobre todo, en elegir el lugar adecuado donde comprar.

Los concesionarios profesionales como Crestanevada Granada no solo venden coches: ofrecen seguridad, respaldo legal, garantías reales y un equipo de profesionales comprometidos con que tu experiencia sea totalmente satisfactoria. En un mercado donde las compras entre particulares están llenas de riesgos ocultos, la opción de acudir a un establecimiento con años de trayectoria, reputación consolidada y compromiso demostrable con la calidad es, sencillamente, la más sensata.

Granada es una ciudad donde el coche es prácticamente imprescindible para muchas familias. Ya sea para desplazarte al trabajo, llevar a los niños a sus actividades, hacer la compra semanal o disfrutar de escapadas a la sierra o la costa, necesitas un vehículo fiable. Y fiabilidad es exactamente lo que un concesionario serio te garantiza.

No se trata de pagar más: se trata de pagar por lo que realmente vale. Un coche revisado, con ITV en regla, documentación completa, garantía y el respaldo de profesionales que responderán si surge cualquier problema. Esa tranquilidad no tiene precio, o mejor dicho, su precio es mucho menor que el coste de una mala decisión.

Así que ya sabes: antes de comprar tu próximo coche de segunda mano en Granada, asegúrate de revisar todos estos puntos, solicita toda la información disponible y, sobre todo, elige un vendedor en el que puedas confiar de verdad. Tu seguridad, tu economía y tu tranquilidad dependen de ello.